7.6.11

Describir el escribir

Inspirada en lo que leí de los demás, siempre me pregunto en cómo escribo. Porque recibo halagos, pero nunca me pongo realmente a pensar en cómo es que logro unir unas palabras con otras para formar escritos que realmente tienen tanto sentido para mí. Y lo más impresionante es que no solo tiene sentido para mí, sino que incluso para otros también.

Me siento en la silla con las manos en el teclado, o me tiro en la cama con cuaderno y birome en mano. No importa el tema, empiezo con algo y me dejo llevar por el bendito fluir de conciencia. Entonces las palabras comienzan a salir solas, mis dedos se mueven automáticamente presionando cada tecla o marcando las curvas sobre el papel. Entro en un trance hipnótico que no termina, escribo cada párrafo y lo releo. Borro, tacho, corrijo. Escribo, escribo, escribo.

Y cuando llego al final vuelvo al principio y leo todo. Y me sorprendo a mi misma, porque no puede ser que haya sido yo la que escribió eso. No se, es difícil de explicar, tal vez quienes disfruten de escribir se sientan como yo, pero no es lo mismo hacer un ejercicio de matemática, porque tiene su explicación, tiene su lógica el camino tomado para llegar al resultado. Pero la realidad es que no hay ninguna explicación coherente para el uso que le doy a las palabras; es como si me poseyeran en cuanto quiero escribir, y después veo lo que hice y no puede ser que haya venido de mi.

Entonces se puede decir que estoy orgullosa de mi misma, pero aun no lo creo.

1.6.11

Sin abandono

A veces me pongo a pensar en algunos hechos, acciones de personas, gestos... Y me vienen dudas, porque no se si son reales o no. ¿Cuál es el trasfondo de tanta bondad? O tanta maldad, para el caso. Es complicado escribirlo, se me hace imposible poner mis instintos en palabras, pero ayer en teatro el profesor dijo algo muy importante: es fundamental aprender a usar las palabras para explicar lo que nos pasa. No solamente para describir situaciones, anécdotas. Sino para realmente poder decir qué es eso que nos agobia, eso que nos humedece los párpados, eso que nos eleva las comisuras de los labios.
Entonces me acuerdo de otro profesor, el de Antropología, sin ningún motivo en particular. Y se me vienen a la cabeza los sentimientos. Posiblemente sea difícil determinar qué es lo que siente alguien más, pero de una cosa estoy segura, y es que los sentimientos propios son reales. Se los puede ocultar, camuflar, evitar. Se puede mentir sobre ellos, se puede hacer una burla a uno mismo, se pueden negar. Pero que siguen estando... siguen estando. 
Y si uno los dos párrafos anteriores, palabras + sentimientos, se puede llegar a dar algo realmente increíble: admitiendo que se siente algo, y encontrando la palabra adecuada para ese torbellino interior de emociones, los sentimientos se vuelven controlables, o al menos manejables en cierta forma; y así se llega al equilibro.


Me acerco la remera a la cara y todavía puedo sentir un aroma que me lleva al pasado. Y entonces pienso que sí, definitivamente, negar lo que siento sería estar ciega.

29.5.11

Hour of Proof

Una vez más caigo en este torbellino de emociones confusas, tan confusas que no me dejan pensar con claridad. Intento lograr un mínimo de productividad en "este domingo híbrido de siempre" pero digo que intento, porque no lo logro, ni cerca estoy. 
Entonces mi lado inevitablemente responsable se hace notar porque no puede ser que me haya pasado casi todo un fin de semana encerrada dando vueltas entre la cama, el comedor y el baño. Y me enojo conmigo misma, ya no se qué estudiar, ya no se si se...entonces supongo que se. Pero realmente tiene sentido algo de lo que pienso? Tiene algún tipo de lógica? Todo se vuelve difuso, y por unos instantes quiero mandar todo a la mierda y dormirme para no despertarme.






Pero después de esos arrebatos de furia internos, me acuerdo que dentro de esas cuarenta y ocho horas hubo cinco que fueron reales, que realmente hicieron justicia a la nada eterna que empezó el viernes y termina ahora. Y me olvido del estudio, me olvido de la facultad, me olvido de mi dolor de panza insoportable y me olvido del universo entero. Todas mis dudas se esfuman porque con esa única verdad me alcanza; me alcanza y me sobra.

3.5.11

Una serie de eventos no muy afortunados

Una de esas historias que parecen mentira, y sin embargo pasan...porque sepan que siempre, SIEMPRE, la realidad supera a la ficción. Entonces aquí me hallo contando una serie de eventos no muy afortunados que se dieron en la vuelta del colectivo el pasado lunes 2 de mayo.
Resulta que me había quedado hasta tarde en lo de una amiga haciendo un trabajo para la facultad y resulta también que soy bastante tacaña y que mi amiga vive lejos. Esa sumatoria de cosas solo se iguala a 1,25 en bondi. Me subí y había tan solo unas 5 personas contandome a mí, me senté cerca del conductor y me dispuse a escuchar música para no quedarme dormida. Después de aproximadamente 15 minutos veo que el Sr. Colectivero agarraba para otro lado que no era el habitual, pero suponiendo que sabía lo que hacía no le presté mucho atención y seguí cantando en mi cabeza las canciones de The Killers.
Aparentemente el Sr. Colectivero NO sabía lo que hacía.
Y así me vi a mi misma en una situación absolutamente kafkiana, perdida en una parte de la ciudad que no conocía, con 5 completos desconocidos, todos con la misma cara de desconcertados. Claramente, todos los que viajaban conmigo también habían notado que el hombre en el volante no tenía ni la mas remota idea de lo que hacía; dábamos vueltas en circulo y sin sentido. Después de unos ridículos 5 minutos (que parece poco pero creanme, ante la situación parecían horas) el bondi frenó, el Sr. Colectivero se acercó a nosotros y preguntó con un tono vergonzoso: "¿Alguien sabe como volver a la calle Juramento?". Llegado este punto ya me daba pena que el pobre hombre hubiera tenido que ponerse en ridículo en frente de unas personas que le habían confiado la vuelta a sus hogares. Es una de esas situaciones que no te imaginas que pueden pasar en la vida real, porque al colectivero le estas entregando tu cuerpo en su colectivo y te dejas llevar- literalmente.
Después del punto de quiebre no pasó nada mas relevante, un hombre mayor conocía la zona y le indicó como retomar, entonces ahí todo volvió a la normalidad y todos vivimos felices para siempre o por lo menos hasta el día y momento de hoy y ahora.
Simplemente ridículo. Sigo pensando en el pobre hombre, ¿habrá renunciado?, ¿se puede renunciar del oficio de conductor de colectivo?, ¿le pagarán indemnización?... Preguntas sin respuesta aparente, pero a partir de ahora cuando me junte a hacer trabajos lo voy a hacer en lugares que queden cerca. No vaya a ser que la próxima vez nadie nos salve y me vea en una situación aun más ridículamente potenciada, subiéndome a un colectivo con un colectivero.





Aclaración: en realidad esto no me pasó... una profesora de la facultad contó que le había pasado y me pareció tan genial que tuve que escribirlo. Aclaro en caso de que me acusen de plagio de ideas, si es que se puede llamar así. Ella misma dijo que era kafkiano como para escribirlo. Yo simplemente le tomé la palabra.

25.4.11

Every rose has its thorn

“Lo peor que pueden hacer es dejar que los invada la tristeza”- leyó. ¿Y qué pasaba si la tristeza ya la había tomado por completo como un cáncer terminal, yendo desde el sentimiento más feo y doloroso de su existencia y filtrándose hasta en el detalle más insignificante de su corta vida?  Lo cierto era que su rendimiento artístico mejoraba casi en un 200% cuando estaba en un estado de ánimo tan gris, entonces disfrutaba de su pena, si es que es válido el oxímoron.
Deambulando por los pasillos de sus pensamientos, con cada esquina que se encontraba sentía que no podía mas; sin embargo hacia un giro de noventa grados y seguía caminando hasta donde el camino la llevara. Generalmente esas paredes sombrías que la rodeaban desembocaban en un infinito e inabarcable negro.
Apagón.
Y una voz en off que presentaba el siguiente acto y que viene el próximo round, que ya se levanta, que si, que no, que no, que no, que no… Y de pie nuevamente. Pero la mayoría eran caídas; se volvía casi imposible verle el lado bueno a tantas desgracias. Su teoría era que no había lado bueno, no creía en ese estúpido balance chino de que en todo lo negro hay blanco, pero de lo que estaba segura era que en todo lo blanco había una mancha negra. Se las ingeniaba siempre para que algo le amargara el día, entonces se sentaba a fumar en el balcón y daba pinceladas salvajes de un lado a otro, como si peleara a muerte con el lienzo que se le enfrentaba.
Después de aquellos arrebatos de furia productivos se tiraba en el sillón manchado de acuarelas pasteles y se dormía bajo los efectos de somnolencia de los baldes de pintura que la rodeaban. Se despertaba a la madrugada, con una resaca multicolor; y observaba detenida y maravilladamente el cuadro terminado en frente suyo, sin poder entender cómo es que una vez más lograba algo tan bello inspirado en todo tan triste.
Entonces lo presentaba y recibía halagos y ofertas y aplausos y todo el honor, y sonreía por cortesía a quienes la rodeaban; hablaba con aquellos que se jactaban de ser sus amigos sin realmente serlos, porque creían ver un sol en ella, sin saber que en su verdadera vida había tormentas todos los días.
Era cíclico. Las cosas no cambiaron ni cambiarían nunca.
Lo que jamás entendió fue el poder del bien por sobre el mal. La existencia de ese blanco resaltando en lo negro, la presencia constante de una luz en cada uno de nosotros. Vivió por y para el arte sin conocer ni una porción de la felicidad; murió sin realmente vivir y no le dio ni el tiempo de arrepentirse.

14.4.11

Mientras no tengas rostro

Creo que ya descubrí cómo funciona todo. Sos una misma persona que se esconde en diferentes cuerpos. Me torturas de todas las maneras posibles, me queres por mil razones diferentes y te olvidas de mí por cosas que no pasaron. "Recordamos lo que nunca sucedió" cada día que pasa las palabras de Ruiz Zafón tienen más y más sentido.
Primero eras un inmaduro y no estabas a mi altura. Después le tenes fobia al compromiso. Y ahora simplemente el  cerebro no te funciona bien.
Ya entiendo todo. No me enamoré de 10 personas diferentes con nombres y vidas distintas. Me enamoré de un mismo estereotipo de hombre, con un patrón que se repite una y otra vez. No sos nada mas que un fantasma; cuando creo que te tengo al alcance de mi mano te esfumas y tu rostro siempre esta borroso porque en realidad no tenes rostro.
No encuentro ni una palabra que abarque todo lo que no sos.

11.4.11

Buenos Aires Ciudad I

Las apariencias engañan. Esa es una de las tantas verdades universalmente aceptadas; ¿pero nunca a nadie se le ocurrió que en ciertas situaciones es mejor que engañen? Siempre que camino por la calle y tengo que cruzar el semáforo me siento observada por todos los autos esperando, entonces levanto el mentón y me trago la vergüenza. Qué estúpido que me de vergüenza eso. Pero es que me imagino a las personas desde adentro de los autos inspeccionando la ropa que llevo puesta, la forma en que camino, la cara que pongo, cómo frunzo el ceño con el sol de frente que me da en el rostro. 
Sin embargo, hoy, por algún motivo que desconozco, decidí ser yo la que inspeccionaba a quienes iban en los autos. Y me di cuenta que nadie me mira. Vaya desilusión me llevé- o no- al darme cuenta que nadie me prestaba atención. De todas maneras, no sé que creer; porque por un lado ¿a quién no le gusta ser el centro de la atención aunque sea unos instantes tan efímeros como el de cruzar una calle (o en todo caso una avenida)? Pero después, es todo un alivio saber que soy libre de cruzar la calle como yo tenga ganas, sin las miradas juiciosas de la gente. 
Entonces. Mi reflexión no lleva a ningún lado, como suele hacerlo. A partir de ahora voy a caminar por la calle en libertad como ser humano que soy. Y que nadie se atreva a mirarme mientras cruzo por la senda peatonal.

10.3.11

Carburando

Tengo una capacidad de tolerancia por debajo de la media, y eso no es ninguna novedad. Es sabido por quienes me rodean y pueden jactarse (o no) de conocerme bien que mis nervios suelen mostrarse en momentos de presión, en situaciones inapropiadas, ante personas que básicamente no piensan. Esto no quiere decir que esas personas piensen diferente a mí. Ojo, he aquí una gran diferencia. A quienes me refiero, son aquellos que ni siquiera se toman la molestia de encender el botón en su cabeza; probablemente porque ni sepan en dónde esta.
Y así como hay individuos que son considerados inteligentes, o maduros, o con una personalidad fuerte y un autoestima alto, en mi opinión, muchos de ellos, son ignorantes de lo que los rodea. Están equivocados quienes piensan que nunca se comparan con los demás ni compiten, porque son humanos, y está en la naturaleza humana hacer eso. Están confundidos, también, quienes hablan y hablan y hablan de temas intrascendentes constantemente, en el afán por hacerse amigos; generalmente siendo aquellos los que terminan solos. 
No tengo nada mas para decir. Simplemente necesitaba escribir esta lluvia de ideas que me va cayendo encima y me ahoga la cabeza.