14.3.13

Ideas, palabras, lágrimas


Esa idea en mi cabeza,
Tóxica,
Como vos.

Aquellas palabras que salieron de tu boca,
Extrañas,
Dolorosas,
Como nosotros dos.

Esas lágrimas 
Que eran tuyas y ahora son mías,
Siempre estarán.

Esa idea que vos tuviste que ahora yo tengo y no me puedo sacar de la cabeza
Maldita
Imborrable
Absurda
Y sin embargo, definitiva.

Esas palabras pronunciadas que salieron de tu boca
Destruyeron mi idea
Reforzaron mi idea
La crearon.

Esas palabras de sentencia
Hicieron correr mis lágrimas
Que eran tuyas pero ahora son mías.

Y que siempre serán de alguno de los dos.

13.3.13

Sobre mi gato

Mi gata está loca.
O poseída.
Sino no hay otra explicación posible de porqué de repente se escapa de mis brazos y corre por toda la casa.
Mi gata es una histérica.
Me acerco para acariciarla y se escapa.
Me quiero poner a leer un libro en la cama y se me acuesta encima para que no pueda leer.
Gatos. Quién los entiende.
No nos mintamos. Nadie que tenga gatos termina de entenderlos.
Creo que ni siquiera Hemingway lo hizo.
Y eso que tenía como 40.
No sé porqué me gustan pero tampoco entiendo porque hay gente que los odia.
Mi gata, Greta, está poseída pero no me importa porque es como un peluche al que le puedo hablar y no quedar como una desequilibrada.
Es toda negra y la gente siempre reacciona mal porque “ay, son mala suerte”.
Pero qué me importa la suerte. Nunca la tuve y no la necesito.
Mi gata está loca porque me ataca los pies mientras duermo.
Maúlla sin motivo aparente. Y no está en celo.
Cuando escucho música fuerte y bailo ella me mira como si la que estuviera loca soy yo.
Aunque capaz un poquito de razón tiene.
Mi gata es sabia. Muy sabia.

10.3.13

Es tan solo la historia repitiéndose a sí misma

Bueno, murió Chávez.
Probablemente si me quiero poner a hablar de política caiga en los lugares comunes y termine repitiendo todo lo que escuché por ahí.
No voy a hacer eso.
Voy a ser sincera conmigo misma y con los demás y voy a decir que lo que me llama la atención de todo lo que ha estado ocurriendo esta última semana es la polarización llevada a extremos impensados.
Sé de gente que festejó a los gritos y decía que iba a abrirse un champagne esa misma noche.
Y después veo los carteles en la vía pública de la Presidencia de La Nación en los que afirman que Hugo Chávez fue una figura admirable y un modelo indiscutible para seguir. O veo imágenes desde Venezuela de gente llorando desconsoladamente.
Parece mentira que una misma persona pueda causar tanto odio y tanto amor.
Y lo que resulta ridículo de todo esto es que hay una especie de ceguera extendida que no deja ver más allá a quienes opinan sobre el tema. Son muy pocos los que dan un paso afuera y ven lo que pasa con un poco más de cautela.
No juzgo. Es totalmente comprensible que ocurra. La historia se hace así.

¿Cómo tomar posiciones en este juego, cuando ambas son válidas? ¿Y cómo puede ser que haya dos lados rivales y nunca ninguno vaya a tener toda la razón?
El problema es que la gente se ensimisma tanto en sus ideales, sus valores, en lo que cree, que cuando planteas la posibilidad de que admitan la validez (ni siquiera digo verdad) de un punto de vista diferente, se ponen a la defensiva.
Yo creo que cualquier figura histórica/ política/ de lo que sea que produzca tantos sentimientos y tan dispares, es una figura que vale la pena reconocer.
Todo esto ya pasó y todavía pasa.
Es tan solo un poco más de historia repitiéndose a sí misma.
Pero con suerte, alguna vez aprenderemos.

4.3.13

Aquí y ahora


A partir de ahora todo va a cambiar.
Es algo que no puedo explicar, simplemente lo siento bien adentro. 
Y cuando digo todo… es todo. 
No sé porqué será que uno sabe estas cosas aun sin pruebas.
Hace ya algunos años escribí sobre los puntos de quiebre en la vida. Hoy tuve uno muy importante. 
Me hizo tomar conciencia de la edad que tengo, de las responsabilidades que tengo la capacidad para enfrentar, de todo lo que se me viene encima. Hablando con amigas decíamos que a los veinte años es la edad en la que mejor vas a estar en toda tu vida. Y yo realmente lo siento así. Con cada parte de mi ser disfruto del estar viva cada segundo que pasa. 
Y el punto de quiebre me sirve, aunque duela, para vivir más en el presente, menos preocupada sobre el pasado y no tan pendiente del futuro. 
El 2013 se viene con toda. Así que prepárense.

28.2.13

Por vos


Se fue filtrando muy sutilmente
Esa idea de que todo era mejor 
Y por más que me veía a mi misma girando,
Igual tenía la esperanza de que vinieras
Que me sacaras una sonrisa igual que antes.

No sé porqué me dejé contaminar por esa idea 
No entiendo porqué hice de esa idea un virus que se expandió por todo mi ser.
Respiro, inhalo y exhalo para que se vaya,
Pero no hay caso.

Y soy tan terca que aunque me siento mejor cuando no estás,
Prefiero decir que te necesito.
Que lo necesito. 
Porque sufrir siempre es más fácil que ser feliz.
Porque sufrir, llorar, sentir dolor…
Es estar viva.

21.2.13

Yéndote

La ingenuidad me hizo creer que iba a caer en las tinieblas.
Que todo se iba a volver blanco y negro.
El masoquismo me metió la idea de que solo encontraría sufrimiento por más sufrimiento.
Que todo
(Todo)
Iba 
A dejar
De girar.


Pero ya me ves, sigo girando.
Y ya me ves, mi vida no es lo que pensé que sería.





Es mejor.

20.2.13

Fue

Entro en trance y trato de hacerlo.
Trato de escribir sobre algo que nunca me pasó.
Paro,
Y vuelvo a escribir,
Paro.
Quiero escribir sobre lo que no siento.
Para saber que se siente.
Quiero ponerme en la piel de alguien más y mutar.
Cierro los ojos,
Paro.
Y solo por hoy no ser más yo.
Solo por hoy,
Transformarme,
Ser un títere,
O una máscara.
Quiero escribir sobre algo que nunca me pasó.


Pero no puedo. Por vos ya cambié más de mil veces. 

Así que pará vos. 

15.2.13

Feliz San Valentín

Es un hecho.
Iba caminando por la calle con un libro en la mano y de repente me pareció TAN obvio.
Pero TAN obvio.
Y muchas personas ya deben haber escrito algo al respecto así que mi idea no es ninguna novedad.
Pero piénsenlo bien: si a todos se les ocurre, ¿no será porque en el fondo es irremediablemente cierto?
Una idea que me penetró la frente como un túnel de luz cegador y que fue como un momento Eureka inigualable.
Los libros.
San Valentín. 
LOS LIBROS!!!!!!
¿Cómo no me dí cuenta antes? 

Si voy a decir la verdad, San Valentín me parece la fecha de festejo inventada más nefasta de todas.
Totalmente discriminadora para las personas que están solteras.
¡Vayan y disfruten y consuman los que están enamorados! ¡Descuentos para ustedes!
…
Los que están solteros, jódanse.

Si voy a decir la verdad, puede que me lo tome un poquito personal. Porque me pareció muy fracasado ir por la calle con cinco amigas con combos de Mc Donalds mientras nos cruzabamos con parejas enamoradas, hombres con ramos de flores, y bueno, todo eso.
Aunque en realidad, pensar, escribir y encima DECIR esto en voz alta ya es lo más fracasado que puedo llegar a hacer. 

Y si voy a seguir diciendo la verdad y por ende seguir siendo una fracasada, creo solo me interesa pasar San Valentín con un buen libro.
Cuanto más meditaba al respecto y me reía para mis adentros de lo triste que suena todo,  más sentido tenía:
Podes estar con muchos al mismo tiempo.
Y sin embargo nunca te dejan.
Podes lastimarlos, podes escupirlos, pisotearlos, decir que son una mierda.
Pero ahí donde los dejaste, se quedan. Como perros fieles. 
Cada trama que haces tuya, cada personaje con el cual te identificás, cada gesto que te hace acordar a alguien más, todo lo que hay en un libro que te hace feliz, es tan real como una persona a la que amas y que te ama. 
Porque nada de eso es cierto, y personalmente nunca estuve tan demente como para terminar un libro y salir a buscar a un personaje por las calles, pero en el fondo, aunque sea un poquito… sí que es cierto. 
Tiene que ser cierto.
No importa si las vidas que nos apropiamos son de tinta y papel y no importa si cuando terminemos la última página tengamos que seguir con la vida real.
Eso es la vida real, porque más allá de todo, nos hace sentir.
Y creo que esa capacidad mágica que tienen es insuperable. 
Nos hacen sentir cosas verdaderas sobre cosas que no son verdad. 
Y discúlpenme, pero si eso no es magia entonces no sé qué lo será.
Y lo mejor de todo: al final de cada uno las cosas siempre pasan como uno quiere que pasen. 
Y sino, al menos tengo la satisfacción de cerrarlo y sentir que hice algo positivo con mi vida. Que invertí el tiempo de manera sana. Que aprendí. Que crecí.
Después de todas estas reflexiones subí a mi casa.
Me tiré en la cama. 
Miré mi libro. 
Le dí un beso…


No mentira, no le dí un beso, tan loca no estoy todavía. 
Pero un poquito quizás sí lo miré con cariño.
Y sonreí, porque supe que nunca más iba a odiar esta fecha.
El año que viene me encierro a leer y hago del 14 de febrero un 29.
Y con suerte terminaré quejándome de algo menos nocivo para mi salud mental, como la inexistencia de Papá Noel o lo egocéntrico que suena que Argentina tenga su propia hada de los dientes y que se llame El Ratón Pérez. 

Pero sobre eso, alguna otra vez será.