4.9.11

Sin Disfraz


Anoche me pasó algo muy raro, porque viajé pero sin hacer uso de ningún tipo de estupefacientes. No se porqué sigo tratando de convencerme de que soy una persona que puede disfrutar de una noche en la que todos los que me rodean están ebrios; todos dicen boludeces y creen que yo estoy en la misma, y que voy a digerir las cosas que me plantean con su ilógica retorcida. No se porqué sigo yendo a lugares así, creyendo que alguna noche va a pasar algo mágico y me va a quedar un buen recuerdo. ¿Acaso no entiendo que los hombres en ese estado no son una opción? Después se olvidan, o se hacen los que se olvidan. Todo sea por el alcohol.
Pero resulta ser que en un instante de melancolía me eché a andar sola por las calles, mirando un poco el cielo para encontrar respuestas, pero sin encontrarlas… 
Hace poco me explicaron que la clave de la filosofía está en saber preguntar, no saber responder. Supongo que soy buena filósofa, porque por día, por minuto, y por noche y en especial ESA noche se me vinieron a la cabeza millones de buenas preguntas que verdaderamente no se contestar de ninguna forma. 
Es gracioso, porque me vuelvo mi peor pesadilla. Todo lo que me molesta de alguien lo termino pensando yo, me maquino y me vuelvo cada vez más loca con cada segundo que pasa. 
Anoche me dí cuenta de que algo anda medio mal conmigo… o algo anda seriamente mal con el mundo. 

22.8.11

Para no olvidar

La locura es un virus contagioso. Es irónico, porque decís que no vas a tomar más y entonces te llega en bandeja un fin de semana con 60 cervezas para una cantidad mucho menor de personas con la capacidad de absorberla y es así es como terminás un sábado a las 3 de la mañana con una máscara de bruja bailando flogger. Sino pregúntenle a Tuli. 
Creo que lo más gracioso de todo es que el domingo fue el día del niño, y para honrar tal festejo del cual ya no deberíamos ser parte, de manera espontánea nos juntamos en las canchas de golf y terminamos siete personas con resaca jugando al relojito con la bandera del green. Buena ironía. 
Después de unas cuantas rondas de Splendid, y birra va birra viene, rompen la silla. No le sacan una parte ni dos ni tres… le sacan cuatro. Y todo es tan confuso que estamos en la casa de Gran Hermano y echan al culpable, pero después vuelve, y pide perdón y es todo risas otra vez. Hasta que un fantasma empieza a dar vuelta los sillones del living, y las mesas del comedor, y una boluda en pedo se pone a llorar porque les tiene miedo a los espíritus. El dueño de casa sabe que lo están pelotudeando, y pide al responsable de tales actos de vandalismo que vaya al frente y diga la verdad. Pero nadie confiesa. Nunca nadie confesó. A la quinta vez que el sillón aparece dado vuelta ya no es más risas, ni llantos, porque la boluda finalmente se dio cuenta que los fantasmas no tienen ganas de ir a joder a una casa con 15 pendejos borrachos. Nadie les prestaría atención. Pero después otra borracha caliente se pone a hacer sonidos un tanto subidos de tono, y por unos segundos todos se callan para escucharla. Obvio. 
Es cualquier cosa, ya llega un punto en el que se mezclan las dos noches y los días y vas al baño y hay alguien durmiendo en el piso. Después entras a la cocina y te reciben con unos cantos judíos. Se ve que es un nuevo ritual. Y nadie lo cuestiona. O todos están muy ebrios, porque cuando abrís la puerta y todos te meten en la ronda y te cantan “jaba ajira haba” y vos los seguís con una sonrisa en la cara… bueno, digamos que llevamos la palabra “bizarro” a un nuevo nivel. 
La locura es, definitivamente, un virus contagioso. Y estamos todos infectados.

19.8.11

..

Son realmente revoltosas, inquietas, me molestan tanto que no quiero ni tenerlas. Aparecen en los momentos menos pensados; realmente inoportunas. Encima vienen y se van, se me escapan de las manos.
Alguna que otra vez logro retener una y entonces esta se queda conmigo, pero las demás se me siguen escapando incansablemente. La mayoría de las veces son tan rápidas que apenas desaparecen me las olvido.

Menos mal que existen el lápiz y el papel, sino mis ideas no serían ideas. No se ni qué serían.

11.8.11

AB Aeterno


Siempre era igual, la relación no tenía ni principio ni final. No sabían cómo pero se encontraban conectados telepáticamente, físicamente, mentalmente, en todo sentido posible. Y no podían tener suficiente el uno del otro. No solamente pensaban igual, tenían el mismo humor… hasta decían las mismas palabras al mismo tiempo. Cuando estaban juntos se sentían plenos. 
Pero en el fondo sabían que se hacían mal. Sabían que son los opuestos los que se atraen, no los idénticos. Y así como ellos se atraían como una única excepción a la regla, también se rechazaban mutuamente. Eran como dos imanes, solo que ambos tenían el mismo polo. Llegaban a cierta distancia y luego se repelían. Era un ciclo constante, sin fin. Porque se separaban por un tiempo, pero los dos sabían perfectamente que era porque necesitaban un recreo de tanta intensidad. Sabían que a los dos meses iban a estar en la misma situación de antes.
Hasta que se quebró algo adentro de alguno de los dos. Se dio cuenta que su atracción no era tan fuerte, o al menos no quería que fuera así. Se dio cuenta que lo lastimaba, porque la incertidumbre era tal que hiciera lo que hiciera, nunca más iba a sentirse segura.  
De la noche a la mañana dejaron de hablar.
-Estás rarísima y estoy harto de que sea siempre así
-Bueno, chau
-Pero, qué te pasa?
Ella nunca le contestó. Se fue sin más. Él siguió su camino, uno desconocido para ella.
Cada tanto quieren volver a conectarse, a sentirse unidos nuevamente. Ambos saben que si se encuentran, si se quedan juntos, nunca mas en la vida van a estar solos. Pero hay algo que los frena cada vez.  Y es porque en el fondo saben qué va a pasar cuando se vuelvan a encontrar, aunque les duela admitirlo. Quieren cambiar el final de una historia que se repite una y otra vez, y que no es posible cambiar. Ya lo intentaron un millón de veces. 
Una excusa puede funcionar noventa y nueve veces. Pero en la que hace al ciento produce la catástrofe. Y así fue. Finalmente abrieron los ojos, aunque se arrepientan de que así haya sido. Aunque se arrepientan de ver las cosas con más claridad. Supongo que será para mejor... desde siempre y para siempre.

10.8.11

Jardín de Gente

En uno de esos arrebatos de inspiración intelectual que suelen agarrarme, me ilumino, se me abre un túnel en la mente. Generalmente me ocurren en los momentos menos oportunos, así que heme aquí escribiendo con la toalla en la cabeza recién salida de la ducha.
Voy a hacer una declaración bastante fuerte, y ya se que todos tienen algo para contradecirme porque está en la condición humana querer discutir todo. Pero lo que pienso es que no hay gente mala.
Con esta teoría se explican muchas formas de comportamiento aparentemente sin sentido. Existen quienes actúan por propio beneficio, podríamos llamarlos pragmáticos. También están los que fueron lastimados. O los que son necios. Los que no piensan. Los que no tienen ganas de pensar.
Así que por unos minutos decido hacerme la santa y decir que las personas no son malas. Son simplemente boludas. Y me incluyo.

26.7.11

Sola y en paz

Una sequía interminable parece extenderse por mi cerebro, desde la médula, por cada ramificación del cerebro, saliendo por los poros de la cabeza, hasta la punta de la frente. Es un desierto eterno, arena y medanos al norte, al sur, al este y al oeste... Más que el calor, es el absurdo de la nada que te rodea. Absolutamente nada que valga la pena mirar.
Cuando estoy sola y en paz, en eso se convierte mi parte creativa. En un desierto. 


Esto me lleva a la inevitable conclusión de que todo no se puede. O si?

4.7.11

Dicen que la distancia

Le tengo un poco de miedo al tiempo, pero por lo que pueda llegar a hacer con las personas. Se me vienen recuerdos a la cabeza, recuerdos de una infancia feliz y despreocupada. Despertarme a la mañana, ir a la playa, juntar caracoles, buscar pulpos, el nerviosismo de ver al hermano de mi amiga. Y mi amiga, qué amiga. Nos conocimos de la forma más aleatoria que puede existir, por una de esas casualidades de la vida; ella iba caminando y mi abuela las frenó a ella y a su mamá, yo bordó de la vergüenza porque no quería saber nada con hablar con gente desconocida. Siempre tan buena onda. Y ella que desde el principio tuvo la confianza para abrirse conmigo, y de a poco me fue ganando, porque su bondad no tiene nombre y su felicidad se le notaba en la cara, día a día. La extraño porque pensar en ella me hace acordarme de momentos lindos, momentos de una infancia que ya no puedo recuperar y que por mas que quisiera imitar, nunca podría igualar. Podría volver a las playas de Las Grutas y podría volver a ir a comer al Club Playa Serena, pero ya no sería lo mismo, porque crecimos, y porque el tiempo nos robó la inocencia. 
Son sentimientos encontrados, encontradísimos; porque me gustaría revivirlo todo desde el aquí y ahora, pero  me pregunto cómo sería todo, si habrá cambiado, si yo habré cambiado, si los lugares siguen iguales... se me vienen a la cabeza las desilusiones con respecto a los tamaños "me lo acordaba más grande", ir a esa casa en la esquina con ese jardín, y también acordarme de Luna, correteando por ahí teniendo tan solo unos pocos años.
Fueron cinco veranos que pasé en esas playas, y fueron cinco veranos únicos e irrepetibles- frase trillada- que quedaron guardados en el cajón de oro de mi memoria. El tiempo, sin embargo, es lo que me frena, cada día un poco más. Me alejo progresivamente de esa realidad, que ya parece un sueño. 
No quiero caer en desilusiones, no quiero empezar a notar las arrugas en la piel de los que me rodean. No le tengo miedo a la muerte, pero tampoco me agrada que los que quiero o quise alguna vez se estén acercando a ella. Sergio Sinay dijo que nuestros seres queridos son préstamos que Dios nos hace en vida, que el dolor por la pérdida nunca se supera... es algo con lo que se aprende a vivir. 
En este caso no hablo de muertes, pero sí de separaciones- si es que se pueden llamar pérdidas. Todavía sufro no poder pasar tiempo con mi amiga de la infancia, y por eso maldigo al tiempo. Pero así como se lleva mucho, deja un poco. Y entre eso que deja rescato los recuerdos...porque mientras que estos existan, nuestra amistad va a ser eterna. Feliz cumpleaños.

3.7.11

Buenos Aires Ciudad II

Qué pena que siento por aquellos que tienen ojos y siguen ciegos ante tanta belleza; cómo me lastima el corazón que vivan sin vivir rodeados de razones para ser felices, pero quejándose y malgastando el tiempo por todo lo que no es tan bueno.
Este país tiene tantas cosas buenas... Solo hay que saber encontrarlas. Qué podemos decir de Jorge Luis Borges, de Julio Cortázar, de Adolfo Bioy Casares, de Silvina Ocampo, de ganadores de premios nobel... y puedo seguir. La cordillera de Los Andes, las cataratas del Iguazú, los esteros del Iberá, las sierras de Córdoba, el norte, el sur, los glaciares, los paisajes paradisíacos, la ciudad de Buenos Aires con su crisol de culturas, influencias francesas, inglesas, estadounidenses, italianas, alemanas, pero que forman a una ciudad única, una ciudad que se asemeja a Nueva York por ser un lío perfecto, si es que el oximoron es válido...
Una historia tan rica, tan llena de acontecimientos, tantos próceres, José de San Martín, importante no solo acá sino también en todo latinoamerica. Domingo Sarmiento, ¿sabían que hay una estatua suya en Massachusetts?
Ni hablar de la cultura tradicional, la gauchesca, los mates... Caminar por El Caminito y sentir la emoción del pasado, el encanto de la época colonial. Qué pasado tan interesante, qué pasado tan extraordinario.
Ya se que hay manifestaciones todos los días, paros, robos, descontrol, pero hay que aprender a ver el macro de las cosas, hay que abrir un poco más los ojos y encontrar la belleza a la vuelta de la esquina.

Yo tengo millones de razones para estar orgullosa del país en que vivo. Quienes no las tengan, pobres de ellos, porque cada día será un martirio. Para mí, cada día en que habito el suelo argentino es uno más de felicidad, porque sé que Dios me puso en el lugar correcto.